Anoche me hice un bote de cartón y navegué por el mar de la vida, fui
donde habita la ausencia, no te encontré, cuándo las manos se desenredan
de caricias, cuándo se perdieron tus besos, entonces enmudeció la
tarde, me desperté con un dolor en el pecho, ya no importa que el viento
olvide tu nombre.

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