Oigo el hablar del fuego que ríe de tibieza, el hielo cubría, el
ventanal llevó tu corazón conmigo, viví en una jaula que no debió ocupar
ni un animal, qué te puedo decir de la vida, ahora te pienso lejos,
escucho el silencio de mi alma, mi corazón que también es silencio, mi
alma vibra soñadora capaz de elevarse al infinito.

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