Sola en este vagar, nunca el triunfo del otro, me trago una pena, no
sentí amargura por la dicha ajena, todo lo perdoné con rosas de olvidos,
quiero dejar todo en orden para cuando llegue al otro lado este en paz,
vuelen alas a donde las lleve el viento, sin desearlo, sin quererlo,
aunque regresen una vez y otra vez nostalgia de ver que el verano se
acabó.

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