Hoy estoy lúcida como si estuviera a punto de morir, que mi soledad me
sirva de compañía, ¿Dios mío, por qué me abandonaste? Corría como loca
el agua cristalina quejándose entre las piedras, caminé, caminé perdida,
de pronto entendí que la tristeza la llevo en el corazón, te posas
como colibrí en el jardín florido de mi desencanto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario