Mis poemas tatuados en los mares del tiempo,
tristes palabras que un fuerte viento una noche me susurro, aquí estoy,
asombrada le pregunte, ¿cómo llegaste hasta aquí? Me respondió, para mí
no hay nada imposible, puedes verme en lo que me convertí, en una flor
entumecida, deshilada por el paso del tiempo, mis labios se confunden
con miseras lineas de caminos olvidados que nunca regaste, ¿a qué
viniste? ¿A qué viniste? El goteo de mi llanto parecía un collar de
cristal que se me cayó por el camino de amarte tanto, ¿a qué viniste?

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