Estoy sentada en la orilla del río mirando al viejo árbol que llora,
canta el ave en la rama rajada y vieja, en el comienzo de todo camino
yace la tumba del olvido, por qué no olvidas mis besos, yo elijo
besarte, en el viento el es más suave que mis labios, en las penumbras
de las noches frías oigo el suave ruido de las hojarascas, en mi delirio
siento tus pisadas, el ave cantó y me despertó de mi ensueño.

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