Me condenaste a vivir bajo tus garras, errante en
el infinito, reír con lagrimas es curar el esqueleto, desgranando
letras que se desprenden en hojas que se queman en las hogueras de mis
deseos, me hundo en la desesperanza y desaliento, yo cosía mi soledad,
me hice una manta, cargo en mis manos los vestigios de ese amor que creí
que duraría más allá del viento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario