Escucho los ruidos de la noche, los perros ladran
a los lejos, la soledad teje, teje, oigo una música que se acuna en mis
caderas y en el silencio, me recorre tenue y salvaje una caricia
elevando mi mirada me encuentro con mi más amada quimera, me ciño a él,
es su caricia aterciopelada, no le pregunto a nadie, solo me pierdo en
mis pensamientos hundidos de recuerdos
.

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