Y
te fuiste para no volver en una tarde gris, mis besos se murieron de
frio, dejaste tu suave caricia en mis manos y el cielo enmudeció, sueñan
las rosas negras, parir destellos de luz, el aullido de la lluvia lame
los cristales y deja caer sus agujas en la tierra, huele a hierba recién
cortada, la mariposa voló, pero mi corazón comprendió que todos los
vientos yacian en ti.

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