Yo miraba el mar agitarse y el viento sobre las colinas, tan solo fue un
susurro a mi oído y una voz que me preguntó, ¿escribes que te quebraron
las alas, te sometieron? Le respondí, por la ignorancia nos someten
bajo el peso agotador del petrificador tiempo sucumbo y desfilan torpes
mis desdichas.

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