En un claro del bosque había un castillo de cristal, un río cruzaba el
bosque, para atravesarlo había un puente hermoso que lo naturaleza
construyó, el suelo tenía unas alfombras hechas por las plantas que
cayeron de los arboles y adornaban el bosque con sus hermosas
tonalidades, por todas partes los arboles frondosos, eran tan altos que
casi llegaban al cielo, las flores alzaban sus bocas para que el sol las
besara, estaban orgullosas de su belleza. En el castillo vivía una niña
con sus padres, la niña llamada Mindy era linda, tenía el cabello negro
abundante, ojos despiertos, nariz fina, boca firme, dientes alineados,
cejas espesas. Las aves volaban para buscar alimento para sus crías,
apenas piaban enseguida corrían a sus nidos con el alimento para sus
pequeños. El sol calentaba el bosque con sus rayos de oro. Las ardillas y
los conejos corrían por el suelo, las madres ardillas jugaban con sus
crías y las madres conejas los vigilaban para que no se fueran lejos. La
niña se levantó y desde su habitación vio a una tigresa con sus crías,
corrió al balcón, cuando llegó, la tigresa la vio y le dijo a sus crías:
—Niños, vean a esa niña, qué linda es. —Las crías miraron hacia donde estaba la niña.
—Niños, vean a esa niña, qué linda es. —Las crías miraron hacia donde estaba la niña.
Comenzaron a saltar y jugaron para que ella los viera, la niña también encantada, le dijo a la madre:
—Mamá quiero uno para jugar. —La madre le respondió:
—Hija, cómo le vamos a quitar uno de sus hijos a la tigresa. —La niña se quedó pensando y le dice a su madre:
—Ay mamá es cierto, la pobre tigresa se quedaría triste, no sé cómo pensé eso.— La madre la abrazó y dijo:
—Qué linda mi hija.
De repente todas las aves cantaron en el bosque, se acercaron al castillos, los ruiseñores se posaron en el balcón. La madre le dijo:
—Hija, una buena acción repercute en el universo.
La tigresa y sus hijos se marcharon no sin antes mirar hacia donde estaba Mindy y su madre, las dos se quedaron mirando hasta que la madre y sus crías desaparecieron.
Una noche un joven soñó con un bosque, con un hermoso río con sus aguas cristalinas, los arboles se abrazaban y en una parte del rio le hacían como una especie de sombrilla, las rocas en las orilla estaban pulidas, era un lugar encantador. Él se despertó preguntándose dónde será ese lugar, una mañana se despidió de sus padres y partió en busca del paraíso de su sueño. El joven caminó e iba viendo para los lados para ver si veía una señal que lo llevara al lugar soñado, vio una senda estrecha y caminó lentamente, de repente vio unas flores que jamás había visto, las aves con trinos que lo elevaron al cielo, el sonido de las aguas del rio era cómo una dulce melodía. El joven pensó: «estoy en el cielo», se adentro en el bosque boquiabierto, asombrado de la belleza que sus ojos veían. De repente empezó a oscurecer, las flores se quedaron dormidas, el joven cayó en el suelo dormido, una bandada de azulejos lo levantaron y se lo llevaron a una cueva, uno le dijo a su pareja:
—Mi amor, vamos al nido, no me gusta lo que está pasando.—Otra pareja se miraba preocupada, mientras un azulejo dijo:
—No llores amor, tienes que estar tranquila por nuestro bebé —Una ancianita con dificultad voló y con voz llorosa dijo:
—Vi a un hombre con cara de malo, me escondí para que no me viera y lo escuché maldiciendo el bosque, sin que me viera volé hasta aquí para alertarlos, creo que en el bosque las cosas cambiaran a partir de ahora. —Todos asustados volaron a sus nidos comentando lo que la ancianita les contó.
Don gato en medio del alboroto salió a la colina a la casa de la hada Jazmín, cuando llegó a la subida se levantó el cuello de la chaqueta como una bufanda, se estremeció y dijo:
—¡Qué frio! Me duelen las piernas. —Don gato siguió su camino.
La neblina densa cubría todo, Don gato llegó al jardín de la hada Jazmín, ella lo vio desde el balcón y desde allí le dijo:
—¡Amigo que te trae por aquí! —Él le respondió.
—Vine para contarte lo que pasó en el bosque. —La hada le hizo señas y le dijo:
—Entra, espérame ya bajo. —Cuando bajó se abrazaron.
Don gato le dijo:
—Estás hermosa —Se sintió como un tonto por decirlo, esas palabras se escaparon de su boca, pero sonrió al ver que ella estaba ruborizada. Ella le dijo:
—Amigo cuéntame lo qué pasó. —Él le respondió:
—Amiga unos hombres invadieron el bosque y todo se oscureció. —La hada miraba pensativa.
—Vamos a ver en mi bola de cristal —Los dos se acercaron a la mesa donde estaba la bola de cristal, se sentaron y la hada colocó sus manos sobre la bola de cristal.
Y le dijo a Don gato:
—El joven Ryal, que llegó hoy, acercate para que lo veas, está dormido, él se va levantar, va a llegar al castillo, va a tocar la puerta y va a pedir agua, la señora que le va a dar agua va ver a un viejito y cuando se la tome, volverá a su casa, míralo aquí en su cama dormido, cuando la niña crezca el volverá a soñar con el bosque y se casaran y la oscuridad del bosque desaparecerá. Los dos alegres dejaron la bola de cristal, el hada Jazmín le dijo:
—Vamos, acompáñame para preparar unas pociones —Él aceptó.
Cuando terminaron las pociones Jazmín miró a Don gato y le dijo:
—Sé tu secreto —Él la miró.
—Bueno tú sabes lo que es desde, el techo me veías cuando eras joven. Don gato sonrió, ya sus sentimientos hacia ella no era ningún secreto, terminaron de llenar las botellas con las pociones, al terminar se abrazaron y Don gato se marchó feliz porque salvó el bosque

Precioso! Me traslade al bosque, lograste trasladarme a la historia. Saludos
ResponderEliminarBello!
ResponderEliminarMorella me gustó mucho. Gracias
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