El viento se va alejando, desde este averno suspendida en el vacío
viendo pasar la vida, sin encontrar mi espacio que me invadieron gente
que no sabía donde estaban paradas, vivián como parásitos consumiendo mi
juventud, tañen las campanas de alegría, con cada campanada se me clava
un puñal en el pecho por tanta miseria.

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