El mar agitado de la vida me lleva dando tumbos, pero en mi mano llevo
mi corazón lleno de fe, débiles cuerdas sostienen mi cárcel de huesos,
nadie me espera, el tiempo no cede, es sordo a los lejos, el repicar de
las campanas alzan el vuelo en notas tristes y las aves vuelan con sus
trinos alegres.

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