Brindo por los sentimientos que alberga mi corazón y mi alma; y las
inquietudes de mi espíritu, la herida de mi corazón nunca la curaste,
pero no te guardo rencor, el mundo se partió en dos y mi corazón se hizo
añicos, como cuando cae un florero de cristal, la flor en el suelo, oí
un callado lamento, me quedé sorprendida al ver que la rosa lloraba, el
viento sus pétalos se los llevaba, ¡ay, la rosa soy yo! El viento se
lleva mis pétalos, estoy desnuda.

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