Corrimos aquella tarde, pisamos las hojas secas, la lluvia nos empapó,
sumergida en aguas profundas envuelta en olas de deseos, perdidas tus
manos de escultor en mi silueta, tus cabellos locos y yo enredé mis
dedos en ellos, derroche de besos, la noche se hizo corta, anoche se
fundieron mis labios con los tuyos.

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