Perro.
Aquella
mañana te encontré como un perro callejero, cuando me viste moviste el
rabo emocionado porque viste a tu ama, te curé tus heridas, como Judas
me traicionaste, pero ¿quién fue el torero? Que no te dio la estocada
certera solo te hirió para que tuvieras tiempo de llorar por mí.
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