Ya no quiero aferrarme a lo que huyo, mi alma fluyendo en calma en su
trance andante, misterios que se esconden en lo profundo de mi ser, allí
entre la aurora, humedecidas por el rocío, mis flores negras con
extraña mezcolanza con mis lagrimas es locura pretender que un dogal
sirva para atarte con dulzura acorralada y cautiva es mi situación ante
la vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario