Acuden a mi mente los pensamientos en tropel de aquella tarde que llegue
a la cita y te dije, en el tejado está rondando una gata, él me juró
hasta por su madre que no, pero cuando él viene yo he regresado muchas
veces, a la siguiente cita al verlo sabía que lo esperaba la otra, le
dije me voy, me acompañó hasta la estación, me monté en el tren, vi que
estaba en el andén, pero no lo vi, ¡carajo! Hasta a las piedras les
preguntó por mí, hoy limpio el baúl de los recuerdos y saco la basura.

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