La neblina abruma a mi alma, los hilos que sostienen mi existencia están
estremecidos por los golpes de la vida, largas noches de desvelos, de
agonías, la voz de mi desierto me despierta, días sin alegrías pasan,
pasan contemplando amaneceres que nunca llegaron, dónde quedaran mis
huellas eternas, me hice una manta con las estrellas mientras mis manos
gélidas te escriben..

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