sábado, 10 de septiembre de 2016

Mar.

No quiero que el mar pierda su inmensidad, ni las montañas se derrumben porque el aguijón de los celos cercenó mis esperanzas, busco en el espejo mi rostro y me asombro porque aquí están las huellas del desencanto, mis ojos sin brillo, opacaste mi vida, juro qué jamás volveré a amar.

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