No quiero que el mar pierda su inmensidad, ni las montañas se derrumben
porque el aguijón de los celos cercenó mis esperanzas, busco en el
espejo mi rostro y me asombro porque aquí están las huellas del
desencanto, mis ojos sin brillo, opacaste mi vida, juro qué jamás
volveré a amar.

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