Contigo se fue la primavera, llegó el otoño, arboles muertos, hojas
arrastradas como un látigo invisible las mece, abro la ventana, nubes
efímeras atravesando el cielo infinito, ¡oh, los arboles volvieron a la
vida! Abro la puerta, corro hacia los arboles, piso las hojas, crujen
cuando las piso como diciendo, ¡ay, toco a los arboles! Y pienso,
misterios de la vida.

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