Encuentro miles de lugares en mi cabeza donde soy feliz, mis letras
cómplices de mi alegría, él no era diestro escultor pero tallaba mi
cuerpo, la noche tendió su manto, el viento se unió a la fiesta mientras
desprendía las hojas de los arboles, un rayo iluminó el infinito y al
fondo las sombras abrazan un lecho vacío.

No hay comentarios:
Publicar un comentario