El susurro del viento me avisó que el tren ya va a partir, corrí por
las calles de adoquines con mis zapatos altos de cristal, casi me cai
subiendo los escalones de la entrada de la estación, seguí corriendo, la
neblina espesa no me deja verlo en la ventanilla, llegué al andén y
bajé el escalón y me paré frente al tren, quería detenerlo, así estuve
agarrada al tren llorando por mucho tiempo, hasta vi que no podía
detener el tiempo más y lo dejé irse, no vi el tren la neblina lo
cubrió, el tren se llevó lo único real de mi vida.

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