El ruiseñor se posó en mi ventana y cantó, me quede embelesada viéndolo y
oyendo su canto, él se sintió orgulloso de su voz, se quedó viéndome y
me dice; ¿qué te pasó? Le respondí que me hubiera gustado que la gente
que me odió y me despreció oyera mi canto con música del cielo.

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