Una noche estaban en el camerino maquillándose las estrellas, la luna
les dijo un secreto, una estrella bajó a la tierra, otra estrella que la
vio bajar le gritó —¡No digas nada!— Pero la estrella no le hizo caso y
siguió bajando, la estrella llegó a la tierra, mareada pasaba la gente
y ella les contaba el secreto a la gente y la gente se rían, al fin se
dio cuenta de su error, la estrella desconsolada lloraba, se preguntaba
—¿cómo voy a subir al cielo? ¡Ay, ay!— Pedía perdón
por ser terca, una tarde tembló, ella se asombró de que nadie lo
sintió, al rato se sintió con mucha energía y a caminar cómo que iba en
el aire y los pensamientos como miles de caballos que corrían en su
cabeza, se quedó en silencio y pensó —la gente no se ha dado cuenta que
van a otra dimensión— Una mariposa la vio tan triste que la ayudó a
subir al cielo, cuando llegó todas las estrellas la abrazaron y le
dijeron —toda la gente no esta preparada para develar ese secreto—
Aquella estrella que brilla más, es la que bajó a la tierra.

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