Aprendí a nadar en los mares de las ausencias, nadé en los ríos del
abandono, hasta que un dia estaba nadando en la laguna de la hipocresía,
llegué a la orilla, se me acercó un cisne y me dijo, no busque a gente
hipócrita, una mujer que oyó lo que el cisne me habló, se puso pálida y
se fue, ja, ja, ja, si viera que hasta las piedras ahora me hablan y me
dicen que me olvide de todo, ¡qué vida, mi vida!

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