Me refugio a escribir para olvidarme del mundo y mi soledad, para sacar
los recuerdos que me pesan, aligero el peso un rato y vuelven a
mortificarme otra vez como aguijones, grito y nadie me escucha, nadie
oye al caído, por eso escondo mi dolor, para que no vengan y qué a
consolarme y cuando den la espalda se rían de mi dolor.

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