domingo, 26 de abril de 2015

Mar, la tarde se desvanece, entre los suspiros de la brisa que me acaricia, en el horizonte el sol como un disco de oro me encandila. ¡Oh sol! La nacarada ola me salpica, danza mi alma el purpura de un bello ocaso, me sumergí en el mar con sus aguas tibias.

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