lunes, 1 de septiembre de 2014

En esta noche veo la luna, las estrellas, tan brillantes y siento que ese brillo me envuelve y se me quitan mis penas y doy gracias a Dios, por darme la fortaleza para soportar todo en mi vida.


Esos besos y caricias que me hacían enloquecer, un día comprendí que nunca serán míos, son de otra que amas y para mí serás solo mi sueño y nada más.


Ayer te amé, hoy te olvidé, mañana ni recordaré que existes.

Tu vida para mi termino endureciendo mi corazón con tus mentiras, así que no pienses que sufro, un día pagaras tu traición y me recordaras.


Le doy gracias a Dios, por ayudarme en mi viaje en este hermoso mundo, por cumplirme mis deseos, por darme fortaleza para entender cuando alguien que quiero se va de mi lado, por la sabiduria para comprender a los demas y ponerme en sus zapatos.

Acostada en la arena, el mar toca mis pies y se va, corre y baja hasta que llega a mi cintura, me levanto y me entrego a él, con sus aguas verdes en ondas.

Mi destino estuvo unido al tuyo hasta que la muerte nos separo, nunca me dijiste que me amabas, pero hay que decir las cosas porque te toco decírmelo desde el mas allá, sentí tu presencia, el aroma de tu fragancia, el roce de tu mano en mi mejilla.


Trinando en las mañanas, me despiertan las aves montadas en el alfeizar de la ventana de mi habitación, las veo arrullarse, alzar el vuelo pero, vuelven a la tierra, mi elevación es gloriosa, porque soy libre en espíritu.

Que me echas de menos, me alegra por qué no lo pensante, por qué no te diste cuenta que me amas, ahora no quiero que vuelvas, la vida me enseñó a no entregar mi corazón, si me amas, ¡Te amo! Si me olvidas ¡Te olvido! Esa es mi ley.


Dice la gente que soy mala, porque me ama un hombre bueno y no lo amo, me muero por un canalla, que no me ama.