viernes, 8 de agosto de 2014

Cómo le digo a mi alma que no te llame, ni anhele tus besos, a mi corazón que te olvide, a mi cuerpo que no te desee, a mis brazos que no se enredaran en tu cuello, a mis manos que jamás volverán acariciarte, a mis ojos que no se reflejaran esos luceros en los míos, a mi boca que no sentirá la seda de tus labios, a mi cabello que no jugaras más con él ¡dime por favor!

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