Cómo
le digo a mi alma que no te llame, ni anhele tus besos, a mi corazón que
te olvide, a mi cuerpo que no te desee, a mis brazos que no se
enredaran en tu cuello, a mis manos que jamás volverán acariciarte, a
mis ojos que no se reflejaran esos luceros en los míos, a mi boca que no
sentirá la seda de tus labios, a mi cabello que no jugaras más con él
¡dime por favor!

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