Dejé mis huellas sobre la arena mojada, lejano te siento, te deslizaste en mí como el agua, camino desnuda entre el viento que silba tu nombre, me condenaste a vivir sin ti,
está a punto de partir la barca que nunca ha de tornar letras de mi corazón y mi alma que viajan por el mundo llevando mensajes de la pobre loca, puta y poeta. ¡Que viva el placer!

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